EU. Estado de la Unión.- Lo que Obama dijo y lo que no quiso decir.

por nstor

EU. Estado de la Unión.- Lo que Obama dijo y lo que no quiso decir.

Por: Dr. Néstor García Iturbe

27 de enero del 2012.

Todo recordamos algunos dichos populares que con frecuencia son citados,
como aquel de “Donde digo digo, no digo digo, sino digo diego”.
Es importante tener ese dicho presente cuando usted se propone leer el
discurso sobre el Estado de la Nación pronunciado el día 24 de
enero de este año por el Premio Nobel de la Paz y actual presidente
de Estados Unidos, Barack Obama.

Sin pretender realizar un análisis del discurso punto por punto, lo
cual realmente sería en extremo aburrido, voy a comentar algunos de
los pronunciamientos realizados por “Mr. President”, con lo cual
estoy casi seguro que ustedes se darán cuenta del tipo de discurso
que leyó (digo leyó porque todos sabemos que esos discursos él
no los escribe, lo hacen sus asesores y los revisan algunos miembros del
Consejo de Seguridad Nacional)

En el segundo párrafo plantea que visitó la Base Aérea Andrews
y refiriéndose a la guerra en Iraq dijo que: “ofrecimos un saludo
final y con orgullo a la bandera bajo la cual pelearon más de un
millón de nuestros compañeros estadounidenses — y algunos miles
dieron sus vidas.”. Más de un millón de hombres estuvieron
involucrados en la guerra de Iraq, según Obama y en ella murieron
algunos miles. ¿Puede pensar alguien que eso es una victoria?

Si tomamos en consideración la retirada de las tropas y la violencia
que diariamente se pone de manifiesto en el mencionado país,
pudiéramos llegar a la conclusión de que todo ese esfuerzo, gasto
de dinero y muerte ha sido solamente para asegurar a las grandes
empresas estadounidenses el control del petróleo iraquí, aunque
la sangre siga corriendo.

En el tercer párrafo menciona: “esta generación de héroes
ha aumentado la seguridad y el respeto de los Estados Unidos alrededor
del mundo.” Esto quiere decir que las guerras de ocupación, los
asesinatos y las torturas, han aumentado el repudio de los pueblos del
mundo hacia el gobierno de Estados Unidos y que la llamada seguridad no
es más que la apropiación por parte de la clase dominante del
botín proveniente de guerras de rapiña que han llevado a cabo.

El párrafo siguiente lo inicia diciendo. “Estos logros son un
testamento del valor, la generosidad, y el trabajo en equipo de las
fuerzas armadas de los EE.UU.” ¿De qué valor, generosidad y
trabajo en equipo está hablando? Será el demostrado en las
cárceles donde se humilla a personas desarmadas, donde no se respetan
los más mínimos conceptos de humanidad ni las creencias religiosas
de los detenidos, donde se aplican en colectivo técnicas de torturas
que pudieran calificarse de medioevales.

Después plantea “Imagínense lo que podría lograrse si
siguiéramos su ejemplo” Imaginarse eso sería como hacer una
visita al infierno de Dante, como erradicar de la faz de la tierra el
sentimiento humano e implantar un régimen donde no existieran
limitaciones para que el hombre acabe con el hombre. Nos
convertiríamos todos en bestias.

El toque familiar no estuvo ausente de las palabras del Premio Nobel de
la Paz cuando dijo: “Mi abuelo, que era veterano del ejército de
Patton… Mi abuela, que trabajó en una fábrica de bombarderos,
fue parte de la fuerza laboral que produjo los mejores productos del
mundo”. ¡Qué familia señores, qué familia!

El abuelo combatiente con Patton, general que lideraba una de las tropas
más sanguinarias de la Segunda Guerra Mundial. La abuela fabricando
bombarderos, llamados por Obama los mejores productos del mundo. Solo
le falto decir que gracias a su familia murieron miles bajo el fuego y
la metralla yanqui. De casta le viene al galgo.

Por eso es que cuenta con tan sólido apoyo de las empresas del
Complejo Militar Industrial y trata por todos los medios de que el
Presupuesto de Guerra sufra lo menos posible, aunque sufra el 99 por
ciento de la población estadounidense, para continuar haciendo las
mejores máquinas de matar del mundo.

Siguió a esto una larga exposición sobre todos los avances que ha
experimentado la economía de Estados Unidos después de la llegada
de Obama a la Casa Blanca. Lo que dice “Mr. President” termina
pintando un panorama que permite preguntar ¿Está usted hablando de
Estados Unidos o de otro país?

Si se han creado tantos empleos y reactivado tantas fábricas
¿Cómo es que el por ciento de desempleo se mantiene en un
altísimo nivel? Si los bancos son los culpables de que las personas
pierdan sus hogares, además de reconocer que es una situación
penosa ¿Qué ha hecho usted como presidente para que no siga
sucediendo?

¿Cuándo usted plantea que “De ahora en adelante, toda empresa
multinacional debe tener que pagar un impuesto mínimo
básico.”, pudiera explicar a que se refiere con la palabra
mínimo? Precisamente el problema histórico de la situación
tributaria ha sido que las grandes empresas siempre han pagado lo
mínimo, algunas nada, a pesar de las grandes utilidades que han
obtenido, mientras que el resto de la población está sometido a un
sistema que los obliga a pagar más impuestos en la medida que
aumentan sus ingresos. ¿Porqué los grandes consorcios tienen que
pagar el mínimo básico?

La descripción que realiza el propio Obama sobre la situación de
la educación en Estados Unidos es tétrica.

Reconoce el perjuicio que representa el despido de maestros, la falta de
recursos con que operan las escuelas, la inmensa deserción escolar
que se origina y las altas tasas de interés que tiene que pagar los
estudiantes para poder sufragar el costo de su educación, lo que
limita extraordinariamente el número de personas que pueden recibir
un diploma universitario. Todo esto origina un problema que está
sufriendo la sociedad estadounidense y que él menciona, la falta de
calificación para ocupar una buena parte de puestos de trabajo.

Después de este rosario de lamentos, cuál es la solución que
presenta el presidente de la “mayor democracia del mundo”,
“la tierra de las oportunidades”. Es una solución que pudiera
calificarse como original, pues plantea “Por eso esta noche, insto a
cada estado – cada estado — a que exija que todos los
estudiantes”… Es decir que no es él como presidente, que no es
su gobierno, sino cada estado y lo repite, cada estado el responsable de
exigir a los estudiantes.

La solución está en los estados y en los estudiantes, el no puede
hacer nada. Quizás pudiéramos sugerirle una de las medidas a
tomar, reducir el presupuesto del Departamento de Defensa en un cinco
por ciento, solamente en un cinco por ciento y dedicar ese dinero a
financiar la educación del pueblo estadounidense, algo por lo que
está luchando el Movimiento Occupy Wall Street. Estoy seguro que eso
nunca se le había ocurrido al Premio Nobel de la Paz.

El problema migratorio que se pone de manifiesto en Estados Unidos no
deja de ser una preocupación del presidente y es por eso que plantea
la solución que ha tomado para que el mismo no se incremente. Sobre
esto dijo, “Creo con toda firmeza que debemos afrontar el problema
de la inmigración ilegal. Es por eso que mi Gobierno ha puesto más
agentes de vigilancia en la frontera que nunca antes. Es por eso que hay
menos cruces ilegales desde que asumí mi cargo”.

Ese es el método Obama, más vigilancia en la frontera, más
deportaciones, más equipos técnicos para detectar los cruces
ilegales, más persecución contra los ilegales que se encuentran en
territorio estadounidense y a la vez mantener el privilegio con que
cuentan los cubanos que “huyen del comunismo” de poder obtener
la residencia en Estados Unidos si logran poner sus pies en “la
tierra prometida”, el “paraíso terrenal”.

A partir de aquí el discurso toma un tono politiquero aún mayor.
Reconoce problemas en los que al parecer él no tiene
responsabilidades y todo plantea será solucionado si el Congreso
pone a su firma la legislación correspondiente, la cual firmará de
inmediato. Con esto trata de plantear como origen del inmovilismo el
control republicano de una de las cámaras del Congreso, tratando de
esconder que la otra cámara se encuentra bajo el control
demócrata.

Vuelve a referirse de forma elogiosa a las fuerzas armadas y
prácticamente plantea que sus acciones pasadas y futuras son las que
pueden resolver los principales problemas de Estados Unidos.

Termina con la gastada frase, dicha por muchos que lo precedieron en el
cargo, “Gracias, que Dios los bendiga y que Dios bendiga a los
Estados Unidos de América”.

Quizás, partiendo de la penosa situación en que se encuentra
Estados Unidos, de acuerdo con los problemas que “Mr. President”
reconoce en su discurso, hubiera sido más adecuado decir:

¡Que Dios nos coja confesados!

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