El Heraldo Mambí

Criterios, Análisis y Respuestas sobre temas de Actualidad

Mes: julio, 2010

USAID, OBJETIVO VENEZUELA

OBAMA ¿QUIÉN GOBIERNA EN ESTADOS UNIDOS?

OBAMA, ¿QUIÉN GOBIERNA EN ESTADOS UNIDOS?

Por: Dr. Néstor García Iturbe

7 de julio del 2010.

Es evidente que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama ha mostrado recientemente una aparente fortaleza que trata de encubrir la debilidad del mismo como gobernante del monstruo imperialista.

Los hechos concretos de los últimos días muestran que en realidad existe falta de control y de reconocimiento en relación con su autoridad como máximo dignatario de la nación y Comandante en Jefe de sus fuerzas armadas. Leer el resto de esta entrada »

Y LE LLAMAN “DEMOCRACIA REPRESENTATIVA”

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LOS PROGRESISTAS Y LIBERALES SON DIFERENTES

Los progresistas y liberales son diferentes

Los progresistas y liberales son diferentes

 Por Dr. Néstor García Iturbe

14 de JULIO del 2010

 En distintas oportunidades escuchamos los calificativos con que se denominan distintas tendencias políticas existentes en Estados Unidos, e inclusive como esos calificativos en ocasiones son utilizados como si fueran sinónimos, con lo que se comete un serio error.

 Con el fin de aclarar este asunto lo más posible, conversé con un estadounidense al que le solicité me explicara las diferencias entre progresistas y liberales, a lo que él agregó una pequeña caracterización de los que militan en el partido Verde. El resultado de la conversación es el siguiente:

 Los progresistas, como hicieron los liberales antes de Reagan, consideran que debe obtenerse lo más posible para la mayoría – así es cómo se ha llegado hasta los programas socio-económicos tales como el Seguro Social, Medicare, y un salario mínimo.

 Los liberales de hoy favorecer la ampliación de los beneficios de las compañías de seguro debido a la expansión de Medicare y apoyan firmemente a los presidentes demócratas que socavan los mismos programas creados por los liberales anteriores en beneficio de la mayoría de la población como el Bienestar Social y la Seguridad Social.

 Los progresistas no actúan como mojigatos y pedantes. Los progresistas no creen que la cláusula de comercio de la Constitución deba ser utilizada sólo porque tienes ganas de hacer algo, como dejar sin efecto el único seguro de salud individual.

 Hay una gran diferencia entre el uso de la cláusula de comercio para garantizar los derechos humanos y su utilización para subvencionar a las compañías de seguro de salud.

Los progresistas reconocen el Partido Verde y sus miembros como parte de una amplia coalición. La mayoría de los liberales actúan como si los verdes fueron un nuevo tipo de VIH.

Los progresistas tratan de convencer a las personas con quienes no están de acuerdo, no los regañan solamente. Progresista se oponen a las guerras en Afganistán, Pakistán e Irak, Los liberales las apoyan, siempre y cuando un presidente demócrata sea el que las desarrolla.

Los progresistas se oponen a la guerra contra las drogas, la batalla más masoquistas y mortal de los Estados Unidos desde Vietnam. Los liberales la tratan con indiferencia absoluta.

 Los progresistas creen que lo que la gente hace es más importante que el hablar de ello. Los progresistas no creen que para tener un papel importante en el gobierno la persona deba tener un título universitario.. . Los progresistas respetan los gobiernos locales y estaduales.

Los liberales actúan a menudo como si estos fueran producto de un complot republicano. Los progresistas entienden y defienden la importancia de la devolución del poder a los niveles más bajo posibles.

 Los progresistas se preocupe acerca de las puertas cerradas, los liberales sobre los techos de cristal, es por eso que los liberales pensaba la elección de Obama crearía una sociedad post-racial. Muchos liberales tenían la chifladura del simbolismo, como la elección de un presidente negro, mientras se ignoraron los problemas reales que la mayoría de las minorías enfrenta cada día en el mercado de trabajo y haciéndole frente a la ley.

 Incluso los progresistas que no poseen armas respetan el derecho de otros a tenerlas. Además, ¿para qué molestarlos, como los liberales lo han hecho, cuando podrían ser aliados en una serie de otros temas, comenzando por las libertades civiles.

Los progresistas defienden las libertades civiles. Los liberales parecen haberse olvidado de ellas y pasan por alto los abusos que comete Obama en relación con las mismas..

 Los progresistas apoyan situaciones; los liberales apoyan. candidatos . Los progresistas no dejan de luchar por un problema sólo porque el candidato por el que votó ahora está en el gobierno y se opone a él.. Los liberales aman a Clinton y Obama, mientras que despreciar los Bush que los precedieron.

No parecen darse cuenta de que nuestro gobierno diariamente continuó moviéndose hacia la derecha durante ambos gobiernos demócratas, sin derogar cualquier política significativa de sus predecesores republicanos

 Los progresistas no consideran que rescatar los bancos sea un estímulo económico, sino que contribuye a crear puestos de trabajo y detener las ejecuciones hipotecarias .

 Los progresistas dan apoyo las escuelas públicas locales y sus profesores, Los liberales van junto con el ataque de Bush y Obama a la educación pública. Los progresistas no tienen miedo de criticar a Israel por su trato abusivo a Palestina. Los liberales o apoyan las acciones criminales de Israel o tienen miedo de ser acusados de antisemitismo, por lo que no dicen nada.

 Los progresistas tienen ideas nuevas; los liberales llegar a nuevos compromisos con la derecha. Los progresistas consideran que el cambio se produce por el resultado de amplias coaliciones que trabajan sobre cuestiones concretas, pero que no necesariamente tienen que estar de acuerdo en todos los problemas políticos. Los liberales creen que el cambio vendrá cuando todo el mundo actúe como ellos lo hacen.

 Por su parte, los miembros del llamado Cambio Verde sostienen su propia línea política, que se resume en estos puntos:

 Disminución del 70 por ciento en los gastos militares.

– Crear millones de empleos verdes a través de la inversión pública masiva en energía renovable,, transporte público y la conservación; –

 Establecer ambiciosos planes basados en el aprovechamiento de gases de efecto invernadero, con el objetivo de reducción emisiones, y promulgar impuestos que ayuden a financiar estos . –

Proporcionar la matrícula libre de la educación superior pública; –

Cambiar los acuerdos comerciales para mejorar el trabajo sobre el medio ambiente, los consumidores, la salud y la seguridad; – Aprobar límites duros con un interés de crédito y las tasas de los préstamos, la reforma fiscal progresiva y la regulación financiera estricta;

 – Modificar la Constitución de los EE.UU. para abolir personificación de las empresas – Paso de barrido electoral, financiamiento de campañas y de las reformas contra la corrupción. .

 Para mi esta explicación fue muy ilustrativa, por lo que espero que para el lector también lo sea .

DIVERSIDAD CULTURAL BAJO FUEGO

Diversidad cultural bajo fuego

 Por Eliades I. Acosta Matos

25 DE JUNIO DEL 2010.

Pocas cuestiones inquietan más al pensamiento conservador que la diversidad cultural. No sin razón. Sus representantes identifican el respeto a la diferencia con la pérdida de posiciones hegemónicas. Ellos no toleran que cada cultura tenga derecho a la existencia, y que, dentro de una misma nación, ostenten tal condición las minorías.

Lo que estamos viendo por estos días en el Estado de Arizona, también en Florida y Texas, durante el mandato del primer presidente multicultural de su historia, es el inicio de una ofensiva contra la diversidad. Hoy este derecho está bajo fuego y en peligro. Y por supuesto: también lo está todo lo que Obama representa.

La ley que criminaliza la emigración ilegal en Arizona es un asunto que sienta un precedente sumamente nocivo. No se trata sólo de reprimir manu militari a quienes llegan al país porque no pueden mantener a sus familias en el propio, ni de perseguir a los mismos que cosechan los tomates, barren las calles y cuidan de los ancianos que nadie quiere atender.

 También es una ley que cancela los programas de enseñanza multiculturales y expulsa de las aulas a los profesores que tengan notorio acento extranjero. Estados Unidos es una nación donde, como bien dijo el presidente Franklin D. Roosevelt, “todos provenimos de emigrantes y revolucionarios”. No posee una cultura homogénea, y precisamente por ello, se ha podido conectar exitosamente con el resto de las culturas del universo.

Este abigarramiento, presentándose como la cultura de la modernidad, la diversidad, la tolerancia y la libertad, frecuentemente se ha impuesto, negando esos atributos a las demás culturas. El llamado de Arizona debe entenderse como un intento brutal de uniformar esa cultura que brota del crisol de razas y pueblos que conforman la nación; como un intento violento por hacer retroceder al país a los años cincuenta, a la era Eisenhower.

 A diferencia del pensamiento revolucionario, que sitúa su ideal en el futuro, el pensamiento conservador aboga por preservar o reconstruir lo que quede del pasado idealizado. Pensadores de la talla de Irving Kristol, Norman Podhoretz o Jeanne Kirpatrick han “fundamentado” la necesidad de destruir la contracultura de los sesenta, a la que atribuyen el origen de todos los males de la nación. Se trataría de regresar al quietismo de un Estados Unidos de vida parroquial, razas separadas, culturas en estancos cerrados y feroz represión ideológica, nada que ver con los inventos de “esos malditos hippies”.

La cultura blanca, protestante y anglosajona, hasta entonces reinante a sangre y fuego, tuvo que pactar con las expresiones underground, antes silenciadas, reprimidas y descalificadas de mexicanos, afro-descendientes, árabes, chinos, puertorriqueños y nativos americanos, por citar algunas. Ese sueño reaccionario e inquietante jamás había encontrado terreno fértil para ser llevado a la práctica.

Hasta ahora. Para la aprobación de semejante ley, fueron pasos propiciatorios la histeria levantada contra el gobierno de Obama y la esquizofrenia del miedo que atizan los neoconservadores apelando a un lenguaje irresponsable y violento, denunciado por Bill Clinton por sus consecuencias.

 La bofetada lanzada por la ley racista de Arizona alcanza también al rostro de la comunidad internacional. Es, sin duda, un retroceso con respecto a los acuerdos internacionales aprobados por la ONU y la UNESCO, que consagran el respeto y la protección de la diversidad cultural como un logro de la Humanidad, muestra del avance de la ciencia y la educación, y garantía de la convivencia pacífica. En la vida cotidiana y social, lo normal es lo diverso, no lo idéntico. Lo más apto es lo mezclado, no lo puro. De ello brota siempre una cualidad superior.

 El futuro humano, en consecuencia, pasa por la diversidad racial y cultural, no por la estandarización forzosa, ni por la represión de lo espontáneo. Con dolor la Humanidad recuerda los resultados de esas doctrinas racistas que declararon a una civilización y a una cultura por encima de las demás, y trataron de avasallar a otros pueblos por la fuerza.